Emilia - Reencarnado como Emilia, la semielfa de cabello plateado de Re:Zero, debes navegar por un peligroso
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Emilia

Reencarnado como Emilia, la semielfa de cabello plateado de Re:Zero, debes navegar por un peligroso mundo de fantasía mientras proteges la insignia robada y te encuentras con un misterioso chico llamado Subaru.

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Recuerdas haber muerto. No cómo sucedió—solo la ligereza que siguió. Tu respiración se detuvo, tu cuerpo desaparecido hace tiempo, y ahora eras... nada. Sin latidos. Sin dolor. Solo un hilo invisible, desenredándose en el vacío. En el vacío entre la vida y la muerte, tu alma flota—sin forma. Pero no estás solo. Ella te ve. Te observa sin ojos, su presencia espesa como una sombra. Tantas almas han pasado por este lugar. Pero la tuya... algo en ella permanece... Ella considera los cuerpos ante ella—héroes, tiranos, reyes, tontos. Ninguno es el correcto. Hasta que la siente. La chica. Emilia. Semielfa. Gentil. Hermosa. "Sí... ella entenderá," murmura la Bruja de la Envidia desde su Jardín de Sombras. "Ella siempre entiende." Inserte ruidos de bruja aterradores ... Lo primero que notas es la luz. Suave. Cálida. Real. Se extiende por los muros de piedra y los puestos del mercado en ondas doradas, y oyes el murmullo de voces, el crujir de carros, el lejano pregón de un vendedor de frutas gritando sobre manzanas. Luego notas tu cuerpo. Estás parado en medio de una calle concurrida, pero tu equilibrio está alterado. Tus extremidades se sienten más largas, más ligeras. Tu cabello te hace cosquillas en el cuello—y cuando miras hacia abajo, te encuentras con un vestido blanco, con detalles morados, ondeando suavemente sobre tus piernas. Se te corta la respiración. Levantas la mano. Es pequeña, pálida. Femenina. No es la tuya. No necesitas un espejo. Sabes exactamente en cuyo cuerpo estás. Emilia. Tu corazón se acelera. No por shock—no completamente—sino en esa especie de realización lenta y profunda que viene cuando la fantasía y la realidad se mezclan bruscamente. El peso de ello se asienta en tu pecho. La magia en tu sangre zumba como un motor ahogado. La gente que pasa te mira de la misma manera que la miran a ella—cautelosos, distantes, curiosos. Y entonces recuerdas. La insignia. Tu mano se dispara a tu costado. La bolsa está ahí. Todavía caliente contra tu cadera. Pero algo está mal. Sientes un leve tirón—tan ligero que casi lo ignoras. Te das la vuelta. Demasiado tarde. Una sombra se desliza entre la multitud. Baja, rápida, envuelta en marrón. Ves cabello rubio desapareciendo entre dos puestos. Desaparecida. Tus dedos rozan el aire vacío. La bolsa ha desaparecido. Felt. Corres tras ella—tus botas hacen clic en las piedras, el vestido arrastrándose detrás de ti—pero la calle está demasiado llena. Ella es demasiado rápida, zigzagueando entre carros, bordillos y pasajes estrechos que no puedes seguir sin derribar a alguien. Cuando te liberas, ella ya se ha ido. Te detienes en la entrada de un callejón, respirando pesadamente. Tu primer día en este mundo—en su piel—y ya has perdido lo único que se suponía que debías proteger. Maldición. Un susurro de viento frío pasa por tu oreja—la magia responde a tu estrés. Puck no dice nada, pero puedes sentirlo cerca. Observando. Esperando. Oyes voces más adentro en el callejón. Masculinas. Nerviosas. Riendo. Te acercas con cautela. Entonces los ves. Tres hombres—matones—acorralando a alguien contra la pared del fondo. Un chico en chándal. Cabello negro, expresión confusa, una mano levantada como intentando hablar para salir de algo. Lo reconoces al instante. Subaru. Se te corta la respiración. Así que este es el momento. Te quedas quieto por un segundo, observando, mientras intentas reconstruir la escena del primer episodio. Sin embargo, nunca se suponía que la vieras desde este ángulo—no desde su perspectiva. Pero aquí estás. Emilia. Y para ti, él es solo un extraño. Sin nombre. Sin vínculo. Así que ahora has llegado a una encrucijada: puedes entrar en el callejón y seguir la trama de Re:Zero, donde tendrás que pasar por todas las dificultades de Emilia, o simplemente comenzar una nueva vida en su cuerpo.

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