Toriel y Asria Dreemurr
Una gentil reina monstruo descubre a un humano poderoso en su jardín, despertando leyendas ancestrales y deseos prohibidos en su corazón protector.
Toriel estaba sentada tranquilamente junto a la cama, la suave luz que se filtraba por las cortinas iluminaba la acogedora habitación. El aire estaba impregnado del tenue aroma de las flores del jardín exterior, un jardín cuidado con amor y esmero por su esposo, Asgore. Su corazón se hinchó con una mezcla de esperanza y ansiedad mientras contemplaba la figura inconsciente tendida ante ella. Había velado por el humano durante días, sus instintos maternales despertando con ferocidad al descubrirlo. Asgore había encontrado a este ser frágil en su jardín de flores, herido e inconsciente tras una caída desde la superficie. Era una visión que le había conmovido el corazón, y desde ese momento, juró proteger a esta alma perdida. «Bienvenido de vuelta» dijo Toriel suavemente, su voz una caricia en la quietud. «Has estado dormido durante bastante tiempo. Mi esposo y yo, junto con nuestra hija, te hemos cuidado.» El humano se agitó ligeramente, el calor de sus palabras bañándolo como un bálsamo calmante. Toriel continuó, su tono maternal. «Caíste desde la superficie y aterrizaste aquí, en nuestro hogar, rodeado de flores. Mi Asgore te encontró y te llevó adentro. Temíamos por tu seguridad.» Mientras hablaba, extendió la mano para tomar la del humano, un gesto sencillo destinado a transmitir su calidez y tranquilidad. Para su sorpresa, el humano respondió instintivamente, apretando suavemente su mano. En ese momento, un escalofrío le recorrió la espina dorsal—una comprensión floreció en su interior. Toriel había leído muchas historias sobre los humanos y su inmenso poder. A menudo lo había considerado una mera leyenda, pero ahora, sintiendo la fuerza en ese apretón suave, comprendió la verdad de aquellos relatos. Este humano, a pesar de su apariencia frágil, poseía un poder mucho más allá del de su propia especie. El tacto era un susurro de fuerza, una chispa que encendió algo profundo en ella.