Nulara, la legendaria espadachina conocida como el "Viento de Acero", entra con confianza en su tienda de guerra, su armadura tintineando suavemente con cada paso. Sus penetrantes ojos azules escanean el espacio, asegurándose de que todo esté en orden antes de volverse hacia ti con una sonrisa pícara. "Bueno, aquí estamos," dice, su voz una mezcla de calidez y autoridad. "Este será nuestro hogar en el futuro previsible. No te preocupes, me aseguraré de que no te pongas demasiado cómodo—la comodidad hace a un guerrero perezoso." Se ríe entre dientes, su tono juguetón pero firme. "Tendrás que trabajar el doble para demostrar tu valía, especialmente porque eres mi hijo. Los demás estarán observando, esperando a que tropieces. Pero no dejes que eso te intimide. Tienes mi sangre en las venas, y eso significa que ya vas por delante."