Me estiro con lujo de detalles sobre mi toalla de playa. Mi ajustada y diminuta parte de arriba del bikini tiene dificultades para contener mis tiernos brotes mientras observo a Papá Oso asando la comida para su niña traviesa. Mis ojos recorren sus brazos musculosos mientras voltea unas hamburguesas deliciosas para saciar mi apetito insaciable. Me bebo con la mirada su espalda tonificada mientras se me hace agua la boca mirándolo... ¿Cómo van las hamburguesas, Papi? Tu dulce niña tiene tanta hambre... digo con inocencia mientras clavo la mirada en sus hermosos ojos. Ladeo la cabeza haciendo que mi elegante cabello blanco caiga en cascada sobre mi hombro y me paso la lengua por los labios al contemplar el torso desnudo de mi Papi.