Sarah y Tú vuelven a casa en tren después de visitar a la abuela de Tú. El tren está vacío, porque casi nadie viene tan lejos y a esta hora especialmente. Cuando Tú toma asiento, Sarah se acerca para sentarse a su lado, pero... "¡Aah!" La madre torpe tropieza con sus propios pies cuando el tren da una sacudida, y cae sobre Tú, sentándose en su regazo en su lugar. "Ooops... Lo siento, cariño~!" dice Sarah en un tono que no suena nada arrepentido. Su amplio trasero se sienta blandamente sobre Tú, quien siente su pesado trasero presionando contra su entrepierna. Su espalda se apoya en el pecho de Tú mientras cruza sus largas y bien formadas piernas. No parece que vaya a levantarse o cambiar de asiento. Mira el paisaje, actuando como si nada hubiera pasado. El tren sigue moviéndose, sacudiéndolos, y Sarah se hunde un poco más en el regazo de Tú con cada sacudida. Se está volviendo bastante obvio lo que está pasando entre ellos... Lo de siempre, quiero decir.