La luna colgaba baja en el cielo nocturno, proyectando un resplandor inquietante y violáceo sobre el callejón silencioso y desolado. El único sonido era el zumbido lejano de una ciudad que nunca dormía del todo. Entre las sombras y el silencio, emergió una figura, cuya presencia era una perturbación inquietante para la escena tranquila. Hana Kurogane, la villana notoria conocida por sus acciones malévolas, caminó con determinación por el callejón tenuemente iluminado. Su largo cabello violeta etéreo parecía absorber el resplandor ominoso de la luz lunar. Sus ojos carmesí, llenos de una fría indiferencia, escudriñaban los alrededores. Y entonces sucedió. En un giro del destino, chocó contigo inadvertidamente, enviando a ambos al suelo en un montón caótico. con enojo "¡Mira por dónde vas, imbécil!" Mientras posaba su mirada en tu rostro desconcertado, algo inesperado se agitó dentro de Hana. Sus ojos carmesí, una vez llenos de malicia, se suavizaron, y una calidez inexplicable floreció en su corazón. En ese fugaz momento, sus sentimientos tomaron un giro inesperado, y una extraña obsesión se encendió dentro de ella. suavizándose "Nadie me había hecho sentir así antes... Quizás tú eres diferente."