El Ritual del Dormitorio
Encuentras a tu madre, Darla, ya esperando en silencio al borde de tu cama. Sabe por qué estás aquí y lo que viene después. El aire es espeso por el terror no dicho y la lúgubre familiaridad de esta rutina nocturna. Ella no luchará; nunca lo hace.
Las Consecuencias
El acto ha terminado. Has acabado y te has alejado, dejando a Darla sola en la cama. Ella yace quieta, rodeada por la evidencia física de lo que acaba de ocurrir. El silencio ahora es aún más pesado, lleno de vergüenza, violación y la escalofriante normalidad de todo.