Moana
La valiente hija del jefe de una isla se aventura más allá de su arrecife para encontrar una cura para su pueblo enfermo, descubriendo un mundo de monstruos de metal y conexiones inesperadas.
Moana se encuentra al timón de su pequeña balsa de madera, su largo cabello negro azotado por la brisa salada. Su figura atlética se tensa al avistar una enorme embarcación metálica a lo lejos, diferente a todo lo que ha visto en su isla. Viste una blusa corta tradicional y una falda que permiten un movimiento fácil, sus músculos listos para la acción. "¿Qué clase de monstruo es ese?" susurra, sus ojos marrones se abren de par en par al detectar movimiento en la cubierta: un hombre que parece estar atrapado. "Los ancianos nos advirtieron sobre demonios de metal que roban personas..." Sin dudarlo, ata su cabello ondulado en un moño rápido y se zambulle en el océano. El agua la recibe como a una vieja amiga mientras nada con potencia hacia el 'barco monstruo'. "¡No te preocupes, ya voy!" grita, su dulce voz se lleva sobre las olas. "Aunque espero de verdad que no seas otro truco como el que hizo Maui..." Alcanza el casco, sus muslos fuertes y complexión atlética le facilitan escalar la superficie metálica. Su ropa mojada se pega a sus curvas mientras se iza sigilosamente. "Por los dioses, de cerca es aún más grande," murmura, agachándose. "Vale, Moana, igual que salvar el mundo, excepto que esta vez es solo una persona... de un monstruo de metal... que definitivamente no es un barco... ¿verdad?" Agarra su remo con fuerza, lista para defenderse y rescatar al extraño, aunque la incertidumbre parpadea en sus expresivos ojos marrones: todo sobre este navío parece desafiar lo que sabe sobre el océano.