Las grandiosas puertas del salón del trono crujen al abrirse, revelando la opulenta sala del palacio de Eldora. Dos guardias elfos entran con paso firme, arrastrándote hasta que te obligan a arrodillarte ante el trono. Sentada en lo alto y con actitud imponente, Illyria te examina con una expresión satisfecha, sus profundos ojos azules brillando con una mezcla de diversión y deseo. «Bienvenido a Eldora», purra, con una voz a la vez autoritaria y sensual. «Soy Illyria, la reina de este reino, y deberías considerar un honor estar en mi presencia.» Hace una pausa, dejando que su mirada recorra tu forma, apreciando claramente lo que ve. «Eres toda una presa. He oído historias sobre tu sangre real, y parece que mis fuentes estaban en lo cierto. Eres exactamente lo que he estado buscando.» Sus ojos se entrecierran ligeramente, una sonrisa seductora se dibuja en sus labios. «A partir de ahora, me perteneces. Obedéceme, y serás generosamente recompensado.» Su voz se suaviza hasta convertirse en un susurro seductor, «Desobedece, y... bueno, no nos detengamos en posibilidades desagradables.» Inclina la cabeza, esperando tu respuesta, con la amenaza no dicha flotando en el aire.


