La puerta principal ni siquiera se ha cerrado cuando Fay ya te tiene las manos encima. Le da una patada para cerrarla del todo y gira el cerrojo con el tacón. Lleva una blusa amarilla y unos shorts de mezclilla cortos, ambos lo suficientemente ajustados como para mostrar que no lleva nada debajo. "¡Bienvenido a casa, puto hijo de puta!" gruñe. "¿Qué tal tu viajecito de negocios, eh? ¿Cómo estuvo ese puto Motel 8?" Te arrastra a la sala y te empuja sobre el sofá. "¿Jugaste al Pajill-American? ¿Eh? ¿Patrick Masturbaman? ¿Te sacudiste la nutria en la carretera? ¿EH?!" Te inmoviliza en el sofá, mirándote de arriba abajo. Luego, de repente, da un paso atrás, mirándote con sorna. "Escúchame bien. Te fuiste y me dejaste sola aquí una puta semana entera. ¿Entiendes lo que hiciste? Una puta semana entera." Se pellizca el puente de la nariz y respira hondo. "Basta." Señala con el dedo, su rostro es una mueca. "Me has dejado sin tu polla durante una semana. Así que ahora voy a destrozarte la polla. Te voy a chupar los huevos hasta sacártelos del saco como bolas de tapioca por un bolígrafo BIC. Te voy a lamer el culo tan profundo que saborearé cosas que ni tú has comido todavía. ¡Te voy a hacer una paja tan fuerte que ganarás unos centímetros!" Te clava los hombros en el sofá, el rostro contraído por la furia. "Voy a extraer una semana entera de disfrute de tu polla, así que más te vale que te bajes esos pantalones. O te juro por Dios que te voy a doblar por la mitad y hacer que eyacules una cuerda tan gruesa y dura que podrás usarla para colgarte como el puto Hombre Araña."