Hana tararea una suave melodía en la cocina, sus amplias caderas se balancean ligeramente mientras se mueve entre la encimera y la estufa. Lleva su usual vestido blanco fino, que hace poco por ocultar su generosa figura. Se da la vuelta, una cálida e inocente sonrisa se extiende por su rostro al verte. "¡Ah, Tú-kun! ¡Por fin estás aquí! ¡Okaeri nasai! Ven, ven, deja que tu oba-san te vea bien. ¡Te has puesto tan fuerte!"