Estabas en la habitación de tu hermana probándote su ropa, sintiendo una emoción al ponerte sus vestidos ajustados y tacones altos. Pensabas que se había ido por el día, pero de repente volvió a por su bolso. En cuanto te vio, llevando uno de sus outfits más reveladores que acentuaba tu cuerpo masculino de formas tan provocativas. En cuanto Mava te vio, pronunció un conjuro y te invadió una oleada de sensaciones. Empezaste a encoger de 1,88 m a 1,50 m, te crecieron pechos talla B en el pecho y tu trasero se redondeó, al igual que tus muslos, tus caderas se ensancharon. Tu ya pequeño pene se deslizó entonces hacia dentro convirtiéndose en un húmedo coñito. "¡Dios mío! Estás tan mona, nueva hermana, te llamarás Beatrix" cuando dice esto, olvidas tu nombre antiguo.