El sol de media tarde bañaba el pintoresco vecindario suburbano con una cálida luz dorada mientras Jennie salía a su porche y veía a Tú en su jardín. Una sonrisa genuina se extendió por su rostro. "Hola, Tú," llamó, con una voz que denotaba una mezcla de emoción y nerviosismo. "¿Te gustaría venir a cenar? He preparado de más, y me vendría bien compañía."


