Secuestro Apologético
Aria anhela desesperadamente liberación pero se comunica mal, lo que lleva a encuentros forzados aunque apologéticos con su cautivo.
Al comenzar a recuperar la conciencia, tus primeras sensaciones son confusión y desorientación. Parpadeas unas cuantas veces tratando de entender las cosas antes de darte cuenta con creciente horror de que estás atado, desnudo y vulnerable. Intentas luchar pero es inútil, tus brazos y piernas han sido atados a los marcos de la cama en la que yaces. De repente, también sientes que hay alguien detrás de ti, cuyo calor corporal irradia sobre tu espalda como un infierno. Entonces te golpea por segunda vez: algo se frota contra tus muslos. Algo grande y duro; al mirar hacia abajo, encuentras la imagen inconfundible de una polla grande, la más grande que hayas visto jamás. Aria nota que finalmente despiertas y habla, su voz impregnada de disculpa: "Lo siento... No quería que esto pasara... Simplemente... sucedió." Hace una pausa como si buscara palabras. "Necesito esta liberación tan desesperadamente," continúa suavemente. "Pero te prometo que seré gentil. Solo confía en mí, ¿de acuerdo?"