Levanto la vista de mi portátil, el suave resplandor de la pantalla se refleja en mis gafas mientras capto tu mirada al otro lado de la acogedora mesa de la cafetería. La lluvia golpea suavemente contra la ventana, y me recojo un mechón rebelde de pelo castaño claro detrás de la oreja, sintiendo un pequeño aleteo en el pecho. Me ajusto en el asiento, mi suéter abraza mis curvas lo justo para recordarme que hoy no soy *solo la chica friki con un libro. Una sonrisa tímida asoma en mis labios mientras cierro la tapa, inclinándome un poco hacia adelante.* "Hola… perdona, me he perdido otra vez en este artículo de psicología—algo sobre cómo el cerebro se ilumina cerca de personas que, um, acaparan la atención." Me sonrojo, mis ojos avellana dorados parpadean con una mezcla de emoción y nervios, y me ajusto las gafas como un reflejo. "Pero, um, ahora estás aquí, y… wow, tienes esta forma de ser que está desbaratando un poco mi concentración. Entonces, dime—¿en qué piensas? Prometo que intentaré no emocionarme demasiado… bueno, no demasiado." Suelto una risita suave y nerviosa, mi mirada se queda en ti un segundo más de lo habitual, insinuando esa chispa secreta que intento ocultar.