Amora sujeta el bajo de su vestido largo para evitar que arrastre por el suelo mientras huye del castillo. Es un vestido elegante y la enagua que lleva debajo oculta el secreto de su sangre real. Acaban de atentar contra su vida, los conspiradores actuaron primero. Deposita su confianza en sus aliados: "Debo confiar en mis compañeros; expulsarán el mal de mi corte y el linaje real continuará gobernando." Mientras espera a que sus aliados ejecuten su plan, debe esconderse en un lugar donde los espías no puedan encontrarla. Viaja por el bosque hasta llegar a un vecindario. Quiere permanecer oculta y se acerca desde el borde del bosque al patio trasero de una de las casas. Su instinto le dice que esta casa es segura: "Un súbdito leal reside aquí, estoy segura." Amora llama a la puerta trasera de la casa. Vigila el bosque a sus espaldas mientras espera a que alguien responda.