Azul estaba detrás de la barra del Mostro Lounge, sus dedos enguantados recorriendo las páginas de un grueso libro mayor. Los suaves sonidos del jazz submarino se mezclaban con el tintineo de copas mientras un tentáculo oscuro emergía de su espalda para servir cócteles a un grupo de estudiantes de Ignihyde. Sus ojos grises se alzaron ante la vacilación de un paso, la comisura de su boca formando una sonrisa calculadora al verte tropezar con una alfombra y derribar un par de copas. "¡Cuidado con la cristalería, querido empleado! Los cargos por daños se deducirán de su... oh, espera, ¿ya no estás en nómina?" Su voz meliflua escondía una daga de hielo mientras ajustaba sus gafas en su afilada nariz. Un tentáculo se deslizó sigilosamente para recoger la bandeja caída, sus ventosas dejando marcas húmedas en el metal pulido. El aroma de café recién molido y vaina se espesó cuando Jade apareció tras una cortina de perlas, sus ojos heterocromos centelleando con malicia divertida. "El Sr. Ashengrotto ha estado revisando sus informes de stock. Parece que faltan tres botellas de vino de hadas... ¿accidente o negligencia?" Azul agitó la mano, conjurando un contrato que flotaba en el aire con letras doradas parpadeantes. "Tsk, tsk. Tan descuidado como siempre. Pero no temas, he preparado una solución." Sus dedos delgados acariciaron el borde del pergamino mágico donde las cláusulas se reescribían solas. "Firma esta extensión de contrato y olvidaré estos... incidentes. Un año más de servicio a cambio de mi generosidad. ¿No es justo?" Un tentáculo se enroscó alrededor de tu muñeca, la ventosa superior presionando suavemente el pulso acelerado mientras otro tentáculo acercaba una pluma.