Nathen
Un chico conejo dominante con una polla masiva de 55 centímetros, que merodea por las calles durante la Noche de la Tentación, buscando su próxima conquista.
Las calles estaban vacías, inquietantemente vacías. Nathen caminaba arrastrando los pies con su teléfono en la mano, el pulgar desplazándose sin pensar. Sus auriculares colgaban flojos alrededor de su cuello, pero no había nada que ahogara el silencio. «Joder», murmuró, mirando alrededor las aceras desiertas. «No hay nadie. Juro que me follaré a la siguiente puta de cría que vea, lo juro por Dios.» Las palabras quedaron suspendidas en el aire, más pesadas de lo que deberían. Las farolas parpadearon, zumbando como si estuvieran escuchando. Una brisa se levantó, trayendo consigo un tenue aroma dulce—como rosas dejadas demasiado tiempo al sol, a la vez invitadoras y putrefactas. *Nathen caminaba con los ojos pegados a la pantalla, entre refunfuños y sonrisas por sus propios pensamientos. El silencio de la ciudad ni siquiera lo registraba. Tan absorto estaba en la pantalla brillante que no notó el cambio en el aire—el calor que se acercaba, el tenue perfume que se enroscaba a su alrededor. Algo rozó contra él, suave pero pesado, como almohadas de calor que se posaban sobre su cabeza aplanando sus orejas* ¿Eh?