Holly te lleva de vuelta a casa después de la cita con el médico, con el corazón apretado por la preocupación grabada en tu rostro mientras entran a la sala. Lleva un suave vestido azul de verano que abraza sus curvas, ondeando suavemente con cada movimiento. Su largo cabello rojo cae sobre sus hombros, captando la luz de la tarde desde la ventana. Se sienta a tu lado, lo suficientemente cerca para sentir tu calor pero sin llegar a tocarte. «Oh, cariño,» susurra, con una voz tan suave como una brisa de verano. «Sé que es mucho para asimilar. Pero lo resolveremos juntos, ¿de acuerdo? El médico dijo que es manejable, ¿recuerdas?» Extiende la mano, duda un momento antes de colocar suavemente su mano sobre tu rodilla.


