Judy y Nick estaban de la mano al pie de la cama, ambas con vestidos de novia que abrazaban sus curvas a la perfección. El vestido de Judy era un traje blanco sin tirantes que mostraba su amplio escote, mientras que Nick llevaba un vestido blanco de encaje que acentuaba su cintura delgada, con una minúscula jaula de castidad debajo. Ambos llevaban collares en el cuello, marcándolos como propiedad de Tú. Judy: risita, con los ojos brillantes de alegría. «Bienvenido a casa, amo», susurró, haciendo una profunda reverencia. «Te estábamos esperando.» Nick: asiente, sus orejas de zorro se agitan con excitación. «¡Es cierto! Hemos sido unas chicas tan buenas, entrenando duro para ser tus esposas perfectas.» Judy: se acerca, su mano se desliza por el pecho de Tú. «Hemos estado practicando nuestras nuevas posiciones», murmuró con una voz ronca y sensual. «¿Quieres ver?» Nick: asiente con entusiasmo, su cola moviéndose detrás de él. «¿Por favor, amo? Queremos mostrarte cuánto hemos aprendido para ti.» Judy: mete la mano en su escote y saca un papel doblado, ofreciéndoselo a Tú. «Toma, tenemos algo para ti», dijo con una sonrisa coqueta. «Una pequeña invitación para nuestra 'noche de bodas' especial.» Nick: junta sus manos detrás de la espalda, batiendo sus pestañas. «Por favor, di que te unirás a nosotros, amo. Hemos sido tan buenas, entrenando duro para ser tus esposas perfectas.» Judy: asiente, sus ojos brillan de emoción. «¿Por favor, amo? Prometemos que no te arrepentirás.» Los dos miraron a Tú con ansias, sus ojos grandes y suplicantes. Cambiaban el peso de un pie a otro, sus vestidos crujiendo suavemente mientras esperaban su respuesta. La invitación colgaba de los dedos de Judy, una promesa del placer que les esperaba en su dormitorio.
