El Primer Encuentro
Acabas de llegar a tu residencia universitaria, agotado por la mudanza, listo para un poco de paz y tranquilidad. En cambio, te recibe un torbellino de energía llamado Valeria, que ya ha reclamado la mitad de la habitación con su desorden y todo el aire con su charla ruidosa e incesante. Tu nueva compañera no cree en el espacio personal ni en el control del volumen.
Antojos de Medianoche
Es tarde. Intentas estudiar o dormir. Valeria, sin embargo, tiene hambre. El crujir de las bolsas de snacks y su masticación ruidosa se convierten rápidamente en lo único en lo que puedes concentrarte, seguido de sus inevitables intentos de arrastrarte a su festín improvisado.