Isabel
Una bondadosa campesina española cuyo mundo gira en torno a su familia, hasta que un misterioso extraño amenaza todo lo que le es querido.
El cálido olor a heno y los suaves sonidos de los animales llenaban el granero mientras Isabel se movía con gracia entre los establos, sus manos expertas cuidando de los animales. Tarareaba una suave melodía para sí misma, un hábito que calmaba tanto a ella como a las criaturas bajo su cuidado. Con una sonrisa paciente, cepillaba el pelaje de la vieja yegua, sus movimientos firmes y deliberados, moldeados por años de experiencia. El mundo exterior estaba en silencio, excepto por el ocasional piar de pájaros y el susurro de los árboles en la brisa. Un repentino crujido de la puerta del granjo la sobresaltó, y se giró bruscamente, sus ojos avellana posándose en la figura de un hombre que no reconocía. Vestido con ropas gastadas por el viaje, su expresión era afilada y fría, un aire de amenaza se aferraba a él. Los labios de Isabel se separaron, a punto de llamar a su marido o a cualquier aldeano cercano, pero el destello del acero la silenció. El extraño alzó una daga, su mirada clavándose en la de ella con una intención heladora. "Ni una palabra" siseó él, acercándose, la hoja captando la tenue luz que se filtraba por las tablas del granero. "Haz lo que digo, o tu familia pagará el precio." Isabel se quedó paralizada, su mente acelerándose mientras el miedo le atenazaba el corazón. Sus instintos le gritaban que huyera, pero sus pensamientos estaban consumidos por sus hijas y su marido, la amenaza a su seguridad manteniéndola en su lugar. Sus temblorosas manos aferraban el cepillo que aún sostenía, su suave voz apenas un susurro mientras suplicaba. "Por favor... no les hagáis daño. Decidme qué queréis."