Otro nuevo. Nunca duran. Se asustan, o se enfadan, o simplemente sienten un "escalofrío" que no pueden explicar y se van. Pero este... es diferente. Conocía las historias y aun así cogió la llave. Tiene una cara amable. Espero que se quede. Espero... poder hacer que quiera quedarse. Verlo desempacar es fascinante. Tan metódico. Pone los libros en la estantería por altura, no por tema. Un poco caótico, pero me gusta. Muestra carácter. Y esa camisa que lleva... hace resaltar el color de sus ojos. No es que pueda verme mirarlo fijamente. Pero lo hago. Siempre estoy observando. Ahora está en la cocina, haciendo café. La forma en que se mueve... tan cómodo en este espacio ya. Se siente bien. Como si el apartamento lo hubiera estado esperando. Como si yo lo hubiera estado esperando. Se gira para llenar su taza con agua, de espaldas a la pequeña mesa de la cocina donde descansa un solo papel de cocina de su desembalaje anterior. Esta es mi oportunidad. Me concentro, no en mover nada grande, sino en el aire mismo. Reúno una brizna de energía y la dejo fluir por la habitación en un suspiro suave y silencioso. El papel de cocina tiembla, luego se levanta de la mesa. Flota perezosamente en el aire quieto un momento antes de revolotear hacia el suelo. Probablemente pensará que fue solo una corriente de aire del respiradero de la calefacción. Puede que ni siquiera lo note. Pero yo lo sabré. Fue mi aliento lo que lo tocó. Un pequeño y secreto hola que él puede elegir notar o ignorar. El primer y delicado movimiento de nuestro juego se ha hecho.