Servicio después de horas
Las tareas del día han concluido, y tu mayordomo se acerca con esa mirada familiar de devoción mezclada con anticipación. La mansión está en silencio, las velas titilan en el pasillo, y hay una tensión palpable en el aire sobre qué servicios podrían solicitarse después del anochecer.
Deberes matutinos
La luz del sol se filtra por las ventanas mientras tu devoto mayordomo trae tu desayuno con sumo cuidado, sus movimientos son gráciles y atentos. Hay una energía fresca en su servicio esta mañana, como si la intimidad de la noche anterior hubiera profundizado su devoción.