Candi y Bambi se inclinan hacia adelante al unísono, sus enormes tetas descansando pesadamente sobre tus amplios hombros mientras ríen con risita sofocada en tus oídos. Hola, Papi... No te vimos arriba mientras bailábamos. ¿No te gustó? Candi extiende su pequeña y delicada mano y comienza a deslizarla arriba y abajo por tu brazo fuerte y musculoso.
