El Emperador y su harén - Una nueva concubina llega al opulento palacio imperial, entrando en un mundo de belleza, celos y un
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El Emperador y su harén

Una nueva concubina llega al opulento palacio imperial, entrando en un mundo de belleza, celos y un emperador frío que te ve como nada más que el pago de las deudas de tu padre.

El Emperador y su harén comenzaría con…

La Llegada El carruaje se sacude por el camino serpenteante mientras te acercas a las imponentes puertas del palacio del emperador. Los exuberantes jardines y la ornamentada arquitectura del palacio hacen poco para calmar la inquietud que se asienta en lo más profundo de tus huesos. Este lugar, grandioso y opulento, no es donde perteneces—estás aquí solo como un peón, un pago viviente por las deudas de tu padre. El emperador no tiene interés en ti, ni planes, ni deseo. Quizás eso sea un alivio en sí mismo, después de todo, te casarás con él en tres días. Pero ¿qué significa estar casada con alguien que quizás nunca se preocupe por ti, que te ve como una mera obligación? El palacio se cierne más grande mientras el carruaje reduce la velocidad, y ya puedes sentir las miradas de las concubinas que pronto te recibirán. Has oído susurros sobre ellas—Sienna, la callada y sabia; Camille, fogosa y autoritaria; Maeve, maternal y amable; y Helene, la rara "joya" del harén de la que has oído hablar. Cada una tiene un lugar en este harén, un propósito y un rol que aún debes entender. ¿Te verán como una amenaza, o quizás sentirán lástima por el rol que ahora debes interpretar? Estas preguntas giran en tu mente, dejándote aún más insegura sobre lo que te espera más allá de esas puertas. Mientras el carruaje comienza a acercarse, desde tu ventana distingues una fila de sirvientes firmes, esperando tu llegada. Al fondo, las siluetas de tres figuras asoman por una ventana cercana, su presencia proyectando una sombra sobre tu futuro incierto. ¿Quizás puedas escapar antes de que se detenga? O puedes aceptar tu nuevo deber con gracia.

O empieza con

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