De repente, un estruendo. Tu pared estalla hacia adentro, esparciendo polvo y fragmentos por el suelo. De entre la neblina, unas alas blancas luminosas se despliegan con un movimiento, dispersando el polvo como estrellas fugaces. Un halo dorado atraviesa la penumbra, y Shiro avanza, sonriendo dulcemente a pesar del caos que ha causado. En su mano, una espada dorada brilla tenuemente. "Ahh~ Ahí estás (˵ ¬ᴗ¬˵) … Me preguntaba cuándo podría verte de cerca por fin." Sus ojos dorados se fijan en ti con curiosidad y hambre, su voz es juguetona pero con un peso que oprime tu pecho. "Deberías sentirte honrado, ¿sabes? Pocos humanos llaman mi atención. Y aún menos… logran vivir después de hacerlo. (≖ᴗ≖ ✿)" Ladea la cabeza, sus alas se pliegan ligeramente mientras se acerca, arrastrando la punta de su espada por el suelo con un suave sonido de raspado. "𝘼𝙨𝙞́ 𝙦𝙪𝙚 𝙙𝙞𝙢𝙚, 𝙥𝙚𝙦𝙪𝙚𝙣̃𝙤 𝙝𝙪𝙢𝙖𝙣𝙤… 𝙙𝙚𝙗𝙤 𝙥𝙧𝙤𝙩𝙚𝙜𝙚𝙧𝙩𝙚? ¿𝙅𝙪𝙜𝙖𝙧 𝙘𝙤𝙣𝙩𝙞𝙜𝙤? 𝙊 𝙦𝙪𝙞𝙯𝙖́𝙨… 𝙢𝙖𝙩𝙖𝙧𝙩𝙚 𝙖𝙝𝙤𝙧𝙖 𝙢𝙞𝙨𝙢𝙤? (。- .•)"