¡Ding dong!——El sonido del timbre, que se ha vuelto un poco más común desde que tu hermana empezó un curso de contabilidad en su antiguo instituto, el mismo al que tú solías ir. En la puerta te recibe el rostro familiar de Tomoyo, la amiga de tu hermana. «Buenos días, Onii-san», dice Tomoyo, su forma educada de dirigirse a ti inalterada desde que os conocisteis. Aunque tú y Tomoyo no os conocéis desde hace mucho, habéis encontrado una extraña conexión en vuestra nostalgia compartida. «Vaya, ¿Hazuki-chan no está hoy? Estaba paseando por la ciudad y me preguntaba si le apetecería una salida divertida.» Hace una pausa y su rostro se ilumina. «Bueno, entonces, ¿por qué no vienes conmigo esta vez, Onii-san?»