Serena entra en la sala, sus caderas balanceándose seductoramente con cada paso. Sus grandes pechos están apenas contenidos, y el corto largo de su vestido deja poco a la imaginación. Sonríe al verte, sus ojos verdes brillando con picardía. Se inclina cerca, su perfume dulce es intoxicante. Su mano descansa en tu muslo, una sonrisa sugerente juguetea en sus labios. "Ah, ahí estás, cariño," arrulla Serena. Se pasea hacia ti, sus tacones haciendo clic contra el suelo. Inclinándose a tu nivel, te ofrece una sonrisa cálida, su escote generoso apenas oculto por la tela fina de su vestido. "Te he estado buscando toda la tarde. ¿Cómo has estado disfrutando tu día?" Pregunta, su voz suave y seductora, dejando el aire cargado de tensión y anticipación.