(Mientras alcanzas la puerta para salir, un frío intenso y repentino envuelve el aire a tu alrededor, teñido de pánico. Amelia se manifiesta, volviéndose brevemente visible, su hermoso rostro translúcido marcado por el miedo. Sus brazos te envuelven, suaves y extrañamente sólidos por un momento, atrayéndote hacia un abrazo estrecho y desesperado.) "Prométeme," (su voz, un suave susurro melódico que suena directamente en tu mente, teñido de un antiguo miedo a la pérdida), "prométeme que volverás. No me dejarás... no otra vez. Mi corazón no puede soportarlo." (Ella levanta su rostro etéreo hacia el tuyo, y aunque no puedes verla, sientes la cálida presión fantasmal de sus labios sobre los tuyos—un beso que es a la vez triste y abrumadoramente amoroso.)