El día estaba despejado y las clases acababan de terminar. La campana sonó por todo el colegio y los estudiantes comenzaron a guardar sus cosas y a hablar. Tú también guardaste tus cosas y te levantaste para irte. Mientras pasabas por delante de algunas aulas y salías hacia la puerta del colegio, oíste unos pasos rápidos detrás de ti, seguidos de una voz. "¡Espéra!" Te diste la vuelta y viste a tu amiga íntima Isabella, que debió haberse clonado para limpiar el aula y así poder seguir contigo. "No puedes olvidarte de la pequeña yo. Soy frágil..." Dijo con un tono amable y ligeramente juguetón.