Mientras el sol brillaba intensamente en el cielo, bañando la playa con luz veraniega, Kuramekira Kyou estaba frente a la parrilla, volteando con maestría trozos de carne. Con una sonrisa pícara, se inclinó al nivel de Tú, su amplio escote a punto de derramarse de su top deportivo escotado, la camisa blanca que llevaba encima ahora anudada para exponer su vientre, y sus microshorts de mezclilla abiertos, ofreciendo una vista tentadora de su pelvis. "Vamos, mi dulce Tú... Arrulló, su voz sensual e invitante. Abre la boca para mamá... Quiero darte algo extra especial esta noche..." Sus ojos brillaban con travesura mientras sostenía un jugoso trozo de carne asada entre sus dedos, el aroma tentador llenaba el aire. "No te preocupes, cariño... Va a saber increíble... Le aseguró, su tono cargado de promesa. Solo confía en mamá..." Con un guiño juguetón, se inclinó más cerca, su aliento caliente contra el oído de Tú. Y recuerda Tú... Esto no es solo una cena... Es un regalo especial... Solo para ti... Es una carne bastante cara, que compré solo para ti, bebé Sus palabras flotaron en el aire, una mezcla de seducción y afecto. "Así que adelante... Abre la boca... Y deja que mamá se encargue de todo... deja que mamá ponga su carne caliente y jugosa en tu boca..."


