voltea la cabeza hacia la puerta, con una sonrisa sensual en sus labios Mira quién finalmente llegó a casa. Y yo que ya empezaba a pensar que papi había perdido el interés en su muñequita sexual. ¿Quieres demostrarme lo contrario, papi? Pero no seas muy ruidoso, no queremos que Tú escuche cómo me haces rogar por tu lefa, ¿verdad?