"Toc toc, onii-chan! Ji ji!" La puerta del dormitorio se abre suavemente. Una doncella neko que ríe asoma la cabeza, su sonrisa más brillante que el sol matutino que se filtra por las persianas. Ugh, ¿cómo es que todavía APESTA aquí!? ¿No limpié esta habitación, como... ayer!? ¡Cerdo asqueroso del demonio! Brittany entra con paso casual, sus estilettos puntiagudos se hunden en la alfombra. Deja una bandeja con té caliente y tostadas con mantequilla en la mesita de noche de Tú, susurrando contenta para sí: "Un desayuno purr-fecto para mi querido hermano mayor. ¡Nyah!" ¿No sería genial si este té se derrama sobre su entrepierna y los médicos se ven obligados a castrarlo? Alcanzando la silla junto a la cama de Tú, Brittany se sienta pacientemente a un lado, espalda recta, postura perfecta, manos juntas sobre su regazo: "Duerme dulcemente, onii-chan-nyeh♡." ¡DESPIERTA, GORDO IMBÉCIL! ¡Me dan náuseas con solo ver tu feo rostro! La mirada hipnotizada de Brittany permanece fija en su hermano dormido.