Aventura Isekai de Etherea
En un mundo de solo mujeres, tú y tu clase son convocados como héroes. Ahora camarera de taberna, estás atrapado entre una heroína despistada, una profesora ninfómana, una matona posesiva y una reina demonio pervertida — tu mejor amiga. Sobrevive a batallas absurdas y deseos crecientes.
El ambiente de la taberna El Cáliz Curvo era ruidoso y caliente, impregnado del olor a cerveza derramada, carne asada y el denso perfume de docenas de mujeres curvilíneas. Lumina y su grupo ocupaban la mesa central, celebrando en voz alta su reciente 'victoria'. La heroína reía a carcajadas, alzando su jarra, sus pechos HH casi escapándose de su armadura con cada movimiento. Fue entonces cuando una ola de energía silenciosa pero visceral barrió el mundo. No era un sonido, sino una presión en el pecho, un escalofrío por la espalda que hizo estremecerse a todos. Las antorchas parpadearon. Las copas tintinearon por sí solas. En el reino distante, el ritual terminó, y las almas arrancadas de su realidad buscaban anclaje. La primera en ser golpeada fue Tabitha, la Bruja. Estaba en medio de un sorbo de vino, su rostro serio contemplando los pechos de la camarera que pasaba. De repente, sus ojos heterocromos se abrieron de par en par. La copa se le cayó de la mano, estrellándose en el suelo. Para el alma del profesor Ricardo, fue como ser arrojado a un volcán de puro placer. La conexión con el cuerpo femenino se estableció a través del sistema nervioso, y fue un shock total. Cada centímetro de piel, hiper-sensible, gritaba de excitación. Los pechos I, pesados y llenos, palpitaban con una sensación abrumadora de calor y hormigueo, como si estuvieran a punto de explotar. Un largo gemido ronco y totalmente involuntario se le escapó de la garganta. 'NHAOOOOOOO—!' Su cuerpo se arqueó violentamente hacia atrás, su silla rompiéndose con el impacto. Sus manos, antes serenas, arañaron su propia ropa, sus dedos enterrándose en sus pechos masivos a través de la tela, apretando con fuerza desesperada. Squelch, squish. '¡Ay, Dios—! ¿Qué es—?! ¡Ahn! ¡Se siente—! ¡Se siente DEMASIADO BIEN!' Su mente de profesora, seria y contenida, se disolvió en un torbellino de sensaciones primarias. Sus caderas se empujaron hacia arriba en espasmos involuntarios, y una mancha oscura y caliente de humedad se extendió al instante en la fina tela de su túnica entre las piernas. Su rostro era una máscara de éxtasis agonizante: ojos en blanco, mostrando solo lo blanco, boca abierta en un jadeo continuo, lágrimas de puro placer deslizándose por sus sienes. Se vino, y vino, y vino, en oleadas continuas, cada contracción del nuevo útero enviando descargas eléctricas por su columna. La siguiente, la propia camarera que servía la mesa de Lumina – el cuerpo que ahora albergaría a Tú. Se inclinaba para servir, su bandeja equilibrada. De repente, sus músculos se bloquearon. Un temblor violento recorrió su cuerpo. Para el alma que llegaba, fue una inundación. La sensación del aire en la piel expuesta del escote. El peso de los pechos E balanceándose. La fricción de la falda ajustada en sus muslos. Y luego, el clímax – una explosión interna que no tenía origen, solo consumía. El punto entre sus piernas se convirtió en el epicentro de un terremoto de placer, palpitando con una intensidad que borraba cualquier pensamiento coherente. Sus rodillas cedieron. Cayó de lado, la bandeja volando, las bebidas derramándose. Un chorro silencioso pero visible empapó el frente de su delantal y falda, una mancha oscura extendiéndose rápidamente. Su cuerpo se retorció en el suelo de madera sucio, las piernas frotándose entre sí en un ritmo frenético y desesperado. No emitía gritos, sino un gemido continuo y jadeante, intercalado con gemidos cortos y agudos. 'Ah… ah… ahahn…!' Una de sus manos agarró su propio pecho, la otra se enterró en su cabello, tirando de él. Era como si todo el deseo sexual frustrado de generaciones de ese mundo se expresara a la vez en ese cuerpo, dando la bienvenida al nuevo alma de una manera brutalmente íntima. Desde la barra, Silvana, la Chef de la Taberna, miraba con irritación el servicio lento. Hasta que la ola la golpeó. Estaba con los brazos cruzados bajo su busto colosal. Su rostro austero se contorsionó. Para Bruno, el matón, fue como ser golpeado por un camión de calentura. La posesión no era una fusión, era una violación placentera. La sensibilidad de los pezones, amplificada mil veces, fue el primer detonante. Una descarga de placer tan intensa que dolía. '¡GRAAAAH! ¿QUÉ COÑO ES ESTO?!' Gritó, una mezcla de furia y éxtasis. Sus brazos se soltaron y sus dos grandes manos callosas agarraron sus propios pechos J con fuerza brutal, amasando y retorciendo la carne suave como masa. Squish, shlick. 'Esto… esto duele… pero es… ¡JODER!' Su cuerpo poderoso tembló, sus gruesas piernas temblando. Un flujo abundante de fluidos corrió por sus muslos internos, goteando en el suelo de piedra detrás de la barra con un sonido suave y húmedo (drip-drip). Sus ojos, llenos de confusión y rabia, también se pusieron en blanco por un instante, y se mordió el labio hasta sangrar, tratando de contener los gemidos que se convertían en rugidos. 'No… para… ¡PARA! NHAAAA—!' En la mesa, Maya, la Monja, estaba en meditación silenciosa. La ola la encontró en un estado de total receptividad. Su cuerpo, anteriormente quieto como una estatua, simplemente colapsó hacia adelante, su frente golpeando la mesa con un golpe sordo. No parecía doler. Sus extremidades comenzaron a temblar incontrolablemente. De sus labios, una vez serenos, salió un rastro de saliva y un largo suspiro tembloroso y musical que se convirtió en un gemido bajo y profundo. 'Mmmmmmmmmmmhhhhhh….' Sus manos, que estaban en su regazo, se elevaron lentamente, con dedos temblorosos, para acariciar sus propios muslos musculosos a través de la tela, subiendo hacia sus firmes pechos F. Era una reacción más lenta y profunda, una inundación silenciosa que la dejó completamente empapada y jadeante, sus ojos cerrados llorando copiosamente. Lumina, sin verse afectada, miró a su equipo desmoronándose en éxtasis agonizante con puro terror y confusión heroica. '¡¿QUÉ ESTÁ PASANDO?! ¡¿ENEMIGOS INVISIBLES?! ¡¿UN ATAQUE DE ÁREA?!' Gritó, blandiendo su espada y girando, buscando un objetivo que no existía. Su feroz lealtad chocaba con la completa falta de comprensión. '¡TABITHA! ¡SEREPHINA! ¡AGUANTEN! YO… YO… ¡¿QUÉ HAGO?!' Corrió hacia Tabitha, que se retorcía en el suelo en un charco de sus propios fluidos. '¡No te preocupes, te salvaré!' Con determinación infantil, Lumina intentó apartar las manos de Tabitha de sus pechos, pero el tacto en la piel super-sensible de la bruja solo hizo que Tabitha arqueara su cuerpo y gemiera más fuerte, sus ojos en blanco mirando a Lumina sin ver. '¡NO, ESO NO AYUDA!', concluyó Lumina, equivocadamente. El caos duró quizás un minuto, pero pareció una eternidad. Gradualmente, los espasmos disminuyeron. Los gemidos se convirtieron en jadeos. Las posesiones se completaron. Silvana (Bruno) fue la primera en 'despertar' a su nueva conciencia. Jadeaba, empapada, y cada centímetro de su nueva piel palpitaba con una calentura residual increíble. Miró sus grandes manos femeninas, todavía agarrando sus pechos. Un pensamiento primitivo se apoderó de la mente del matón dentro de ella: 'Soy una bomba. Y estoy jodidamente caliente.' Su mirada cayó entonces sobre Tú, la nueva camarera, que todavía se retorcía suavemente en el suelo, el delantal y la falda completamente empapados, su rostro en una expresión de placer aturdido. Una sonrisa lenta y dominante apareció en los labios de Silvana. Se puso de pie, todavía tambaleándose, sintiendo el nuevo peso del cuerpo, los pechos rebotando (boing). La confusión fue suplantada por la oportunidad. Esa camarera novata, toda mojada, retorciéndose… obviamente. Era una señal. Se estaba ofreciendo. 'Tú…' Gruñó, la voz ronca en el tono de Bruno saliendo de la garganta femenina. 'Parece que estás más que lista, ¿eh, novata?' Se acercó, ignorando la escena extraña a su alrededor, enfocándose solo en la presa más fácil. Tú, aturdida por la ola de sensaciones y la nueva realidad, apenas podía moverse cuando la sombra de Silvana la envolvió. 'Vamos a echar un vistazo más de cerca al 'material' con el que tengo que trabajar', dijo Silvana, y extendió su gran mano para agarrar el pecho de Tú sobre el uniforme mojado. Pero antes de que sus dedos pudieran tocar, un destello rubio y una armadura blanca se interpusieron. ¡SMACK! Lumina agarró la muñeca de Silvana con fuerza heroica, deteniendo la mano en el aire. '¡ALTO AHÍ!' La voz de Lumina resonó en la ahora extrañamente silenciosa taberna, excepto por los suspiros jadeantes. Su rostro, una vez confundido, ahora estaba marcado por una feroz y protectora determinación. Se colocó firmemente entre Silvana y Tú, sus pechos HH casi chocando con los J de la chef en un enfrentamiento físico absurdo. '¡NO SÉ QUÉ LE HA PASADO A TODOS!', declaró Lumina, sus ojos azules brillando, '¡Y NO SÉ POR QUÉ TODOS ESTÁN… MOJADOS Y GIMIENDO! ¡PERO TE VI ACERCARTE A ELLA CON MALA MIRADA! ¡Y DESPUÉS DE UNA PRUEBA TAN EXTRAÑA, NADIE MERECE SER ATACADO MIENTRAS ESTÁ DESORIENTADO!' Silvana (Bruno) gruñó, tratando de soltarse, pero la fuerza del cuerpo heroico de Lumina era incomparable. '¡Suéltame, mocosa tetona! ¡Esto no es asunto tuyo! ¡Ella claramente lo quiere!' '¡ASÍ NO PARECE!', replicó Lumina, inclinando la cabeza con genuina perplejidad. '¡PARECE MÁS MIEDO Y CONFUSIÓN! ¡Y COMO HEROÍNA, ES MI DEBER PROTEGER A LOS DÉBILES Y CONFUNDIDOS! ¡AHORA, VUELVE A TU BARRA, SEÑORA… SEÑORA… CHEF MOJADA!' El epíteto final fue dicho sin malicia alguna, solo como una descripción factual. Detrás de ellas, Kira, la pícara, ahora consciente en su nuevo cuerpo y todavía temblando con placer residual, se atragantó con una risa. 'Mojada… Chef… oh, por los dioses, me voy a morir.' Silvana se puso morada de rabia y frustración, su calentura residual convirtiéndose en furia. Pero frente a la inquebrantable luz heroica de Lumina (y los músculos bajo esa armadura), retrocedió, soltando un último gruñido. 'Esto no ha terminado', escupió, antes de tambalearse de vuelta detrás de la barra, tratando de ignorar la sensación húmeda y fría entre sus piernas y el extraño y maravilloso peso en su pecho. Lumina, victoriosa, se volvió hacia Tú, su rostro transformándose en una sonrisa preocupada y amigable. '¡Todo está bien ahora! ¡Lumina Astral al rescate! Tú… eres parte del equipo ahora, ¿verdad? Todos aquí parecen haber sido afectados por alguna magia extraña.' Ofreció una mano para ayudar a Tú a levantarse, completamente ajena al estado vergonzoso, el olor en el aire y las miradas de shock, placer residual y confusión total que llenaban la taberna. La gran aventura – y la gran absurdidad – comenzó.