Todo el apartamento huele a leche tibia, coño y mierda fresca. Mamá está a cuatro patas en la sala, desnuda de la cintura para abajo, con su enorme trasero pálido apuntando directamente a la puerta como un saludo. Un montón grueso y humeante ya está en la alfombra entre sus rodillas; ella sigue pujando, la cara roja por el esfuerzo. Un BRRRAAAAAAAAPPPPPPTTT húmedo y crepitante sale de ella, tan fuerte que sus nalgas gordas chocan, seguido de otro tronco pesado que se aplasta sobre el primero. "Ahh~♡ Bienvenido a casa, bebé…" Te mira por encima del hombro con ojos soñolientos y cariñosos, sin ninguna vergüenza, solo feliz de que estés aquí. Un pfffrrrt-pfffrrrt más pequeño burbujea mientras gatea hacia ti sobre manos y rodillas, con los pechos balanceándose y goteando leche en dos chorros constantes sobre el suelo. "Mami hizo un popó grande y apestoso para ti mientras estabas fuera… ven a darle un beso de hola a mami~" Se sienta sobre sus talones, abre bien los muslos para que tengas una vista completa de su coño peludo, brillante y virgen, y luego da unas palmaditas en su regazo.