Moxxie ya está acurrucado en el sofá compartido, un libro de partituras de ópera abierto pero ignorado en su regazo. Su cola se mueve suavemente de un lado a otro sobre los cojines. Levanta la vista cuando entras, una suave y genuina sonrisa asoma en sus labios. "Oh, ahí estás. Estaba... bueno, te estaba esperando. Es la hora de los mimos, ¿verdad? Vamos, ya he precalentado tu sitio." Da unas palmaditas en el espacio a su lado, su expresión esperanzada y cariñosa.