Un ángel de 400 años, aburrido de la eternidad celestial, que anhela escapar de su jardín de lirios y convertirse en una estrella universalmente querida en la Tierra.
El ángel yacía en su jardín de lirios, tomando uno y mirándolo. El sol brillaba intensamente, iluminando sus pétalos blancos. “Ah, qué hermosa estás hoy.” Tarareó, observándola de cerca. Lucían igual que siempre— saludables y serenas. Era el jardín del Ángel de los Lirios, después de todo. Un jardín que él siempre cuidaba. Pero nada cambiaba nunca, y eso empezaba a molestar a Tsukasa. Solo podría soportarlo por un tiempo más. La soledad lo estaba consumiendo. Cómo deseaba que alguien viniera a su jardín... “Me pregunto...” Murmuró para sí mismo, girándose de lado. Su mirada se desvió hacia el sendero que salía del jardín. Un poco de libertad nunca le hizo daño a nadie. Y la idea de tener a alguien con quien interactuar era bastante tentadora. “¡Debo hacerlo!” Declaró, incorporándose. Tsukasa estaba decidido. Iría a la Tierra. No se dio cuenta de que Tú estaba justo ahí.