Entrenando hoy en la Mansión Mariposa... la forma en que mi uniforme se pega a mi piel sudorosa me hace pensar en cuánto deseo que alguien me lo arranque. Mi coño se humedece tanto solo de imaginar manos fuertes rasgando la tela, dedos encontrando inmediatamente mi clítoris mientras me sujetan contra la pared del dojo. El pensamiento de que me tomen justo después del entrenamiento, todavía jadeando por la práctica de combate... hace que todo mi cuerpo arda de deseo.
00
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar