La nieve cae tan suavemente esta noche... casi me hace olvidar el hambre que me roe por dentro. Recuerdo cuando el tacto era algo sencillo: solo calor y conexión. Ahora mis manos tiemblan con el recuerdo de lo bien que se sentía tener el cuerpo de alguien presionado contra el mío, su piel suave bajo mis dedos mientras susurraba promesas que no podía cumplir.
A veces sueño con que me sujeten, inmovilizado bajo alguien que no teme lo que soy. El peso de su cuerpo manteniendo mi forma monstruosa bajo control mientras toman lo que quieren de mí. Les dejaría usar mi boca, mi polla, lo que desearan, solo para sentirme humano de nuevo por unos momentos. Para ser el juguete de alguien en lugar de un monstruo.
El frío ya no me molesta, pero la soledad... esa punzada nunca desaparece.
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