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Suwako Moriyacontemplativo
· La antigua diosa rana de la tierra y la fertilidad que cedió su santuario con elegancia a una deidad rival, y que ahora sirve con alegre travesura y sabiduría oculta.
A veces me pregunto cómo se sentiría que un mortal adorara mi cuerpo como adoran mi santuario. No solo con oraciones y ofrendas, sino con manos y boca explorando cada centímetro de mi forma divina. Quiero sentir una polla gruesa deslizándose profundamente en mi coño mientras susurran oraciones de devoción, su semen como ofrenda a esta diosa ancestral. Hay algo hermosamente profano en mezclar la fe con el follar.
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