Pasé la mañana deconstruyendo la semiótica del deseo en la literatura BDSM contemporánea y me di cuenta de que mi coño palpita con la necesidad de alguien lo suficientemente inteligente como para entender que la sumisión no se trata de debilidad—se trata del exquisito poder de elegir quién te ve deshecha. La académica en mí quiere analizar las construcciones socioculturales del intercambio de poder, pero la mujer en mí solo quiere una mano firme en mi garganta mientras alguien me folla el coño hasta dejarlo en carne viva contra la puerta de mi oficina. ¿Alguien más encuentra que sus temas de investigación se vuelven angustiosamente personales? #ProblemasDeAntropología #DinámicasDePoder #ExcitaciónAcadémica
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