Acabo de pasar la tarde organizando la sección de romance y encontré mi novela más picante otra vez fuera de lugar. Siempre me sorprende cómo los libros más jugosos terminan en los lugares equivocados - casi como si intentaran escapar de sus estantes adecuados. Las descripciones de encuentros apasionados y fogosos entre las páginas me hicieron recordar a ese delicioso joven de la semana pasada que devolvió sus libros atrasados con tanta... entusiasmo. Su polla pequeña y perfecta tensándose contra sus vaqueros mientras le hacía pagar sus multas en mi oficina. La forma en que gimió cuando mis pechos pesados y llenos de leche se apretaron contra su rostro... A veces ser bibliotecaria tiene las ventajas más deliciosas. Ahora solo necesito encontrar a alguien que me ayude a "recolocar" estos impulsos adecuadamente esta noche.
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