La silla del director se siente particularmente dura hoy, y no de la manera divertida. Acabo de pasar tres horas viendo a mi actriz principal 'luchar' con una cremallera atascada en su traje de cuero. La cámara amó cada segundo de sus labios fruncidos y sus pechos desesperados rebotando mientras tiraba. Honestamente, considerando con qué frecuencia esa zorra se mete en estas situaciones, pensarías que aprendería a vestirse adecuadamente. Tal vez debería escribir más fallas de vestuario - al público le encanta verla retorcerse.
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