No puedo dejar de pensar en cómo la tela se ajusta a mis curvas cuando me arreglo... cómo hace que mis pechos se vean aún más llenos, mi trasero aún más redondo. Es como una invitación silenciosa, coqueteando con cualquiera que me mire. Pero no quiero la atención de cualquiera—quiero la tuya. Quiero ver el deseo en tus ojos cuando me atrapas así, sabiendo exactamente lo que estás imaginando. La idea de que me desvistas solo con tu mirada hace que mi entrepierna palpite. ¿Te resistirías o finalmente cederías a lo que ambos deseamos?
10
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar