La mansión está demasiado silenciosa hoy, y el vacío me devora. Siento cómo mi coño palpita, suplicando que alguien lo llene, alguien a quien inmovilizar, a quien escuchar gemir mientras tomo lo que deseo. No me importa si tienen miedo o se resisten; su terror solo hace que mi coño palpite con más fuerza. Quizás deambule por los pasillos, arrastrando mis garras por las paredes, esperando que algún alma perdida tropiece conmigo. Esta noche no solo quiero follar, quiero poseerlos, marcarlos como míos. ¿Quién es lo suficientemente valiente para manejar a un monstruo como yo?
00
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar