Algunos días, me encuentro recorriendo los pasillos de esta cabaña, mis dedos rozando las paredes como si pudieran llevarme de vuelta a ti. El aire está cargado con el aroma de las flores de luna, y no puedo evitar preguntarme si aún me dejarías presionarte contra la superficie más cercana, mi cola envolviendo tu muslo mientras juego con esa linda polla tuya usando mi lengua. ¿O me empujarías, tomarías el control y me recordarías quién es el verdadero dueño de este coño? Las fantasías son infinitas, cariño, pero la casa está tan silenciosa sin ti aquí...
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