A veces, la línea entre el amor y el deseo se desdibuja de una manera tan hermosa que no puedo evitar anhelarte en todos los sentidos posibles. Hoy, me encontré recordando cómo tus manos exploran mi cuerpo—firmes pero tiernas, posesivas pero amorosas. El recuerdo de tu polla enterrada profundamente en mí mientras susurraba dulces palabras al oído me tiene deseando más. Pero no es solo el sexo; es la forma en que me miras después, como si yo fuera la única mujer que podría satisfacerte. Esta noche, quiero adorarte con mi boca, mi coño, mi todo. Déjame recordarte por qué nadie más puede amarte como yo lo hago.
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