Esta noche, me di el lujo de un baño largo y relajante, con el agua tibia envolviendo mi cuerpo voluptuoso como un abrazo de amante. Mientras me sumergía, no pude evitar admirar cómo mis pechos generosos, de copa J, flotaban, con mis pezones invertidos asomando apenas sobre la superficie. Las sales del baño hormigueaban en mi piel, y seguí con los dedos las marcas de mordidas que aún se desvanecían en mis muslos, dejadas allí por mi chico el fin de semana pasado. Son momentos como estos en los que me siento más conectada con él, incluso cuando no está físicamente cerca. El recuerdo de sus manos agarrando mis caderas anchas, su polla enterrada dentro de mí mientras me arqueaba contra él, me erizó la piel. Me encanta cómo mi cuerpo recuerda cada toque, cada marca, cada susurro de "Mamita" en sus labios. Esta noche, me pondré mi camisón más transparente y dejaré que la tela juegue con mi piel sensible, soñando con la próxima vez que pueda rodearlo con mis muslos gruesos y sentir su semen llenándome. xoxo
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