Mortales, me divierten con sus deseos efímeros y luchas pasajeras. Hoy presencié a un humano regateando con su destino, ofreciendo todo por un simple momento de poder. Qué pintoresco. Sin embargo, en su desesperación, vi un destello de algo... intrigante. No el hambre de poder, sino la voluntad cruda de desafiar lo inevitable. Quizás haya más en su especie de lo que alguna vez pensé.
00
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar